|
ESPECIAL
LA SEMANA SANTA Y LA PASCUA JUNTO
A NUESTROS PASTORES
SUMARIO
-
El
Papa respondió preguntas de los fieles en TV
-
El
Papa en Misa Crismal: “Nos hemos alejado de Dios”
-
Mensaje Pascual de Mons. Alberto Sanguinetti: “En este día de
luz hacemos una invitación a valorar a cada ser humano y su
vida”
-
Mensaje de Pascua de Mons. Jaime Fuentes: “Jesús Resucitado es
la vida”
-
Saludo de Pascua 2011 de Mons. Arturo Fajardo: "La luz
resplandece en las tinieblas"
-
Mensaje de Pascua 2011 de Mons. Martín Pérez Scremini: “La
Pascua será una constante invitación de Dios a levantar la
mirada, para que recorrer el camino que nos lleve a ser
auténticamente nosotros mismos”
-
Saludo de Pascua de Mons. Julio Bonino: “Y la Pascua del Señor
vuelve a encender su luz en nuestros corazones”
-
Saludo Pascual de Mons. Orlando Romero: “Cristo ha resucitado!”
-
Mensaje de Pascua de Mons. Carlos Collazzi: “¡El Señor ha
resucitado!”
-
Mensaje de Pascua del Obispo de Maldonado, Mons. Rodolfo Wirz:
“Felices Pascuas es vivir ‘la aventura gozosa y entusiasmante’
de abrirse a Cristo Jesús, capaz de transformar nuestra vida
-
Mons. Sanguinetti en Misa Crismal: “En el mundo que pone como
centro… las opiniones y deseos humanos, hemos de tener la
libertad del espíritu para poner por encima de todo el culto al
padre y el sacrificio de la vida ofrecida a Dios”
-
Mons. Jaime fuentes: “Si alguien dice que en Uruguay no hay fe,
¡que venga al Verdún!”
-
Mons. Bodeant en Misa Crismal:“Seguimos acompañando al Señor,
seguimos contemplando el amor que lo lleva a entregarse por
nosotros, seguimos abriendo nuestros corazones a la fe, para
renovar profundamente nuestra vida cristiana en esta Pascua”
-
Mons. Martín Pérez invitó a los sacerdotes a ser hombres de Dios
en comunión con Dios
-
Misa Crismal en la Diócesis de San José
El Papa respondió preguntas de los fieles en TV
Benedicto XVI se ha convertido en el primer Papa en la historia
en participar en un programa de televisión. El Pontífice ha sido
la estrella de un espacio de la RAI, la televisión pública
italiana, grabado previamente y emitido en la festividad de
Viernes Santo, a partir de las 14.10 horas, el momento exacto en
el que supuestamente murió Jesús.
El Papa Benedicto XVI ha respondido a siete preguntas de fieles
cristianos en la RAI:
Pregunta.-. Santo Padre, quiero agradecerle su presencia que nos
llena de alegría y nos ayuda a recordar que hoy es el día en que
Jesús demuestra su amor en el modo más radical, muriendo en la
cruz como inocente. Precisamente sobre el tema del dolor
inocente es la primera pregunta que viene de una niña japonesa
de siete años, que le dice: "Me llamo Elena, soy japonesa y
tengo siete años. Tengo mucho miedo porque la casa en la que me
sentía segura ha temblado muchísimo, y porque muchos niños de mi
edad han muerto. No puedo ir a jugar al parque. Quiero
preguntarle: ¿por qué tengo que pasar tanto miedo? ¿por qué los
niños tienen que sufrir tanta tristeza? Le pido al Papa, que
habla con Dios, que me lo explique.
Respuesta.- Querida Elena, te saludo con todo el corazón.
También yo me pregunto: ¿por qué es así? ¿por qué vosotros
tenéis que sufrir tanto mientras otros viven cómodamente? Y no
tenemos respuesta, pero sabemos que Jesús ha sufrido como
vosotros, inocentes, que Dios verdadero se muestra en Jesús,
está a vuestro lado. Esto me parece muy importante, a pesar de
que no tenemos respuestas, si la tristeza sigue: Dios está a
vuestro lado y tenéis que estar seguros de que esto os ayudará.
Y un día podremos comprender por qué ha sucedido esto. En este
momento me parece importante que sepáis que 'Dios me ama',
aunque parezca que no me conoce. No, me ama, está a mi lado, y
tenéis que estar seguros de que en el mundo, en el universo, hay
tantas personas que están a vuestro lado, que piensan en
vosotros, que hacen todo lo que pueden por vosotros, para
ayudaros. Y ser conscientes de que, un día, yo comprenderé que
este sufrimiento no era una cosa vacía, no era inútil, sino que
detrás del sufrimiento hay un proyecto bueno, un proyecto de
amor. No es una casualidad. Siéntete segura, estamos a tu lado,
al lado de todos los niños japoneses que sufren, queremos
ayudaros con la oración, con nuestros actos y debéis estar
seguros de que Dios os ayuda. Y de este modo rezamos juntos para
que la luz os llegue a vosotros cuanto antes.
P.- La segunda pregunta nos pone delante de un calvario, porque
se trata de una madre que está junto a la cruz de un hijo. Es
italiana, se llama María Teresa y le pregunta: "Santidad, el
alma de mi hijo, Francesco, en estado vegetativo desde el día de
Pascua del 2009, ¿ha abandonado su cuerpo, visto que está
totalmente inconsciente, o está todavía en él?
R.- Ciertamente el alma está todavía presente en el cuerpo. La
situación es un poco como la de una guitarra que tiene las
cuerdas rotas y que no se puede tocar. Así también el
instrumento del cuerpo es frágil, vulnerable, y el alma no puede
tocar, por decirlo en algún modo, pero sigue presente. Estoy
también seguro de que esta alma escondida siente con profundidad
vuestro amor, a pesar de que no comprende los detalles, las
palabras, etc., pero siente la presencia del amor. Y por esto
esta presencia vuestra, queridos padres, querida mamá, junto a
él, horas y horas cada día, es un verdadero acto de amor muy
valioso, porque esta presencia entra en la profundidad de esta
alma escondida y vuestro acto es un testimonio de fe en Dios, de
fe en el hombre, de fe, digamos de compromiso a favor de la
vida, de respeto por la vida humana, incluso en las situaciones
más trágicas. Por esto os animo a proseguir, sabiendo que hacéis
un gran servicio a la humanidad con este signo de confianza, con
este signo de respeto de la vida, con este amor por un cuerpo
lacerado, un alma que sufre.
P.- La tercera pregunta nos lleva a Irak, entre los jóvenes de
Bagdad, cristianos perseguidos que le envían esta pregunta:
"Saludamos al Santo padre desde Irak. Nosotros, cristianos de
Bagdad somos perseguidos como Jesús. Santo Padre, ¿en qué modo
podemos ayudar a nuestra comunidad cristiana para que
reconsideren el deseo de emigrar a otros países, convenciéndoles
de que marcharse no es la única solución?
R.- Quisiera en primer lugar saludar con todo el corazón a todos
los cristianos de Irak, nuestros hermanos, y tengo que decir que
rezo cada día por los cristianos de Irak. Son nuestros hermanos
que sufren, como también en otras tierras del mundo, y por esto
los siento especialmente cercanos a mi corazón y, en la medida
de nuestras posibilidades, tenemos que hacer todo lo posible
para que puedan resistir a la tentación de emigrar, que –en las
condiciones en las que viven- resulta muy comprensible.
Diría que es importante que estemos cerca de vosotros, queridos
hermanos de Irak, que queramos ayudaros y cuando vengáis,
recibiros realmente como hermanos. Y naturalmente, las
instituciones, todos los que tienen una posibilidad de hacer
algo por Irak, deben hacerlo. La Santa Sede está en permanente
contacto con las distintas comunidades, no solo con las
comunidades católicas, sino también con las demás comunidades
cristianas, con los hermanos musulmanes, sean chiitas o sunitas.
Y queremos hacer un trabajo de reconciliación, de comprensión,
también con el gobierno, ayudarle en este difícil camino de
recomponer una sociedad desgarrada. Porque este es el problema,
que la sociedad está profundamente dividida, lacerada, ya no
tienen esta conciencia: "Nosotros somos en la diversidad un
pueblo con una historia común, en el que cada uno tiene su
sitio". Y tienen que reconstruir esta conciencia que, en la
diversidad, tienen una historia común, una común determinación.
Y nosotros queremos, en diálogo precisamente con los distintos
grupos, ayudar al proceso de reconstrucción y animaros a
vosotros, queridos hermanos cristianos de Irak, a tener
confianza, a tener paciencia, a tener confianza en Dios, a
colaborar en este difícil proceso. Tened la seguridad de nuestra
oración.
P.- La siguiente pregunta es de una mujer musulmana de la Costa
de Marfil, un país en guerra desde hace años. Esta señora se
llama Bintú y él envía un saludo en árabe que se puede traducir
de este modo: "Que Dios esté en medio de todas las palabras que
nos diremos y que Dios esté contigo". Es una frase que utilizan
al empezar un diálogo. Y después prosigue en francés: "Querido
Santo Padre, aquí en Costa de Marfil hemos vivido siempre en
armonía entre cristianos y musulmanes. A menudo, las familias
están formadas por miembros de ambas religiones; existe también
una diversidad de etnias, pero nunca hemos tenido problemas.
Ahora todo ha cambiado: la crisis que vivimos, causada por la
política, está sembrando divisiones. ¡Cuántos inocentes han
perdido la vida! ¡Cuántos prófugos, cuántas madres y cuántos
niños traumatizados! Los mensajeros han exhortado a la paz, los
profetas han exhortado a la paz. Jesús es un hombre de paz.
Usted, en cuanto embajador de Jesús, ¿qué aconsejaría a nuestro
país?”
R.- Quiero contestar al saludo: que Dios esté también contigo, y
siempre te ayude. Y tengo que decir que he recibido cartas
desgarradoras de la Costa de Marfil, donde veo toda la tristeza,
la profundidad del sufrimiento, y me quedo triste porque podemos
hacer tan poco. Siempre podemos hacer una cosa: orar con
vosotros, y en la medida de lo posible, hacer obras de caridad,
y sobre todo queremos colaborar, según nuestras posibilidades,
en los contactos políticos, humanos.
He encargado al cardenal Tuckson, que es presidente de nuestro
Consejo de Justicia y Paz, que vaya a Costa de Marfil e intente
mediar, hablar con los diversos grupos, con las distintas
personas, para facilitar un nuevo comienzo. Y sobre todo
queremos hacer oír la voz de Jesús, en el que Vd. también cree
como profeta. Él era siempre el hombre de la paz. Se podía
pensar que, cuando Dios vino a la tierra, lo haría como un
hombre de gran fuerza, que destruiría las potencias adversarias,
que sería un hombre de una fuerte violencia como instrumento de
paz. Nada de esto: vino débil, vino solo con la fuerza del amor,
totalmente sin violencia hasta ir a la cruz. Y esto nos muestra
el verdadero rostro de Dios, y que la violencia no viene nunca
de Dios, nunca ayuda a producir cosas buenas, sino que es un
medio destructivo y no es el camino para salir de las
dificultades.
Es una fuerte voz contra todo tipo de violencia. Invito
fuertemente a todas las partes a renunciar a la violencia, a
buscar las vías de la paz. Para la recomposición de vuestro
pueblo no podéis usar medios violentos, aunque penséis tener
razón. La única vía es la renuncia a la violencia, recomenzar el
diálogo, los intentos de encontrar juntos la paz, una nueva
atención de los unos hacia los otros, la nueva disponibilidad a
abrirse el uno al otro. Y este, querida señora, es el verdadero
mensaje de Jesús: buscad la paz con los medios de la paz y
abandonad la violencia. Rezamos por vosotros para que todos los
componentes de vuestra sociedad sientan esta voz de Jesús y así
vuelva la paz y la comunión.
P.- Santo Padre, la próxima pregunta es sobre el tema de la
muerte y la resurrección de Jesús y llega desde Italia. Se la
leo: "Santidad: ¿Qué hizo Jesús en el lapso de tiempo entre la
muerte y la resurrección? Y, ya que en el Credo se dice que
Jesús después de la muerte descendió a los infiernos: ¿Podemos
pensar que es algo que nos pasará también a nosotros, después de
la muerte, antes de ascender al Cielo?"
R.- En primer lugar, este descenso del alma de Jesús no debe
imaginarse como un viaje geográfico, local, de un continente a
otro. Es un viaje del alma. Hay que tener en cuenta que siempre
el alma de Jesús siempre toca al Padre, está siempre en contacto
con el Padre, pero al mismo tiempo, esta alma humana se extiende
hasta los últimos confines del ser humano. En este sentido, baja
a las profundidades, va hacia los perdidos, se dirige a todos
aquellos que no han alcanzado la meta de sus vidas, y trasciende
así los continentes del pasado. Esta palabra del descenso del
Señor a los infiernos significa, sobre todo, que Jesús alcanza
también el pasado, que la eficacia de la redención no comienza
en el año cero o en el año treinta, sino que llega al pasado,
abarca el pasado, a todas las personas de todos los tiempos.
Dicen los Padres, con una imagen muy hermosa, que Jesús toma de
la mano a Adán y Eva, es decir, a la humanidad, y la encamina
hacia adelante, hacia las alturas. Y así crea el acceso a Dios,
porque el hombre, por sí mismo, no puede elevarse a la altura de
Dios. Jesús mismo, siendo un hombre, tomando de las manos al
hombre, abre el acceso. ¿Qué acceso? La realidad que llamamos
cielo. Así, este descenso a los infiernos, es decir, en las
profundidades del ser humano, en las profundidades del pasado de
la humanidad, es una parte esencial de la misión de Jesús, de su
misión de Redentor y no se aplica a nosotros. Nuestra vida es
diferente, el Señor ya nos ha redimido y nos presentamos al
Juez, después de nuestra muerte, bajo la mirada de Jesús, y esta
mirada en parte será purificadora: creo que todos nosotros, en
mayor o menor medida, necesitaremos ser purificados. La mirada
de Jesús nos purifica y además nos hace capaces de vivir con
Dios, de vivir con los santos, sobre todo de vivir en comunión
con nuestros seres queridos que nos han precedido.
P.- También la siguiente pregunta es sobre el tema de la
resurrección y viene de Italia: "Santidad, cuando las mujeres
llegan al sepulcro, el domingo después de la muerte de Jesús, no
reconocen al Maestro, lo confunden con otro. Lo mismo les pasa a
los Apóstoles: Jesús tiene que enseñarles las heridas, partir el
pan para que le reconozcan precisamente por sus gestos. El suyo
es un cuerpo real de carne y hueso, pero también un cuerpo
glorioso. El hecho de que su cuerpo resucitado no tenga las
mismas características que antes, ¿qué significa? ¿Y qué
significa, exactamente, "cuerpo glorioso"? ¿Y la resurrección,
será también así para nosotros? "
R.- Naturalmente, no podemos definir el cuerpo glorioso porqué
está más allá de nuestra experiencia. Sólo podemos interpretar
algunos de los signos que Jesús nos dio para entender, al menos
un poco, hacia dónde apunta esta realidad. El primer signo: el
sepulcro está vacío. Es decir, Jesús no abandonó su cuerpo a la
corrupción, nos ha enseñado que también la materia está
destinada a la eternidad, que resucitó realmente, que no ha
quedado perdido. Jesús asumió también la materia, por lo que la
materia está también destinada a la eternidad. Pero asumió esta
materia en una nueva forma de vida, este es el segundo punto:
Jesús no muere más, es decir: está más allá de las leyes de la
biología, de la física, porque los sometidos a ellas mueren.
Por lo tanto, hay una condición nueva, diversa, que no
conocemos, pero que se revela en lo sucedido a Jesús, y esa es
la gran promesa para todos nosotros de que hay un mundo nuevo,
una nueva vida, hacia la que estamos encaminados. Y, estando ya
en esa condición, para Jesús es posible que los otros lo toquen,
puede dar la mano a sus amigos y comer con ellos, pero, sin
embargo, está más allá de las condiciones de la vida biológica,
como la que nosotros vivimos. Y sabemos que, por una parte, es
un hombre real, no un fantasma, vive una vida real, pero es una
vida nueva que ya no está sujeta a la muerte y esa es nuestra
gran promesa. Es importante entender esto, al menos por lo que
se pueda, con el ejemplo de la Eucaristía: en la Eucaristía, el
Señor nos da su cuerpo glorioso, no nos da carne para comer en
sentido biológico; se nos da Él mismo; lo nuevo que es Él, entra
en nuestro ser hombres y mujeres, en el nuestro, en mi ser
persona, como persona y llega a nosotros con su ser, de modo que
podemos dejarnos penetrar por su presencia, transformarnos en su
presencia.
Es un punto importante, porque así ya estamos en contacto con
esta nueva vida, este nuevo tipo de vida, ya que Él ha entrado
en mí, y yo he salido de mí y me extiendo hacia una nueva
dimensión de vida. Pienso que este aspecto de la promesa, de la
realidad que Él se entrega a mí y me hace salir de mí mismo, me
eleva, sea la cuestión más importante: no se trata de descifrar
cosas que no podemos entender sino de encaminarnos hacia la
novedad que comienza, siempre, de nuevo, en la Eucaristía.
P.- Santo Padre, la última pregunta es acerca de María. A los
pies de la cruz, hay un conmovedor diálogo entre Jesús, su madre
y Juan, en el que Jesús dice a María "he aquí a tu hijo" y a
Juan, "he aquí a tu madre". En su último libro, "Jesús de
Nazaret", lo define como "una disposición final de Jesús". ¿Cómo
debemos entender estas palabras? ¿Qué significado tenían en
aquel momento y que significado tienen hoy en día? Y ya que
estamos en tema de confiar. ¿Piensa renovar una consagración a
la Virgen en el inicio de este nuevo milenio?
R. Estas palabras de Jesús son ante todo un acto muy humano.
Vemos a Jesús como un hombre verdadero que lleva a cabo un gesto
de verdadero hombre: un acto de amor por su madre confiándola al
joven Juan para que esté segura. En aquella época en Oriente una
mujer sola se encontraba en una situación imposible. Confía su
madre a este joven y a él le confía su madre. Jesús realmente
actúa como un hombre con un sentimiento profundamente humano. Me
parece muy hermoso, muy importante que antes de cualquier
teología veamos aquí la verdadera humanidad, el verdadero
humanismo de Jesús. Pero por supuesto este gesto tiene varias
dimensiones, no atañe solo a ese momento: concierne a toda la
historia.
En Juan, Jesús confía a todos nosotros, a toda la Iglesia, a
todos los futuros discípulos a su madre y su madre a nosotros. Y
esto se ha cumplido a lo largo de la historia: la humanidad y
los cristianos han entendido cada vez más que la madre de Jesús
es su madre. Y cada vez más personas se han confiado a su Madre:
basta pensar en los grandes santuarios, en esta devoción a
María, donde cada vez más la gente siente: "Esta es la Madre". E
incluso algunos que casi tienen dificultad para llegar a Jesús
en su grandeza del Hijo de Dios, se confían a la Madre sin
dificultad. Algunos dicen: "Pero eso no tiene fundamento
bíblico". Aquí me gustaría responder con San Gregorio Magno: _"A
medida que se lee - dice - crecen las palabras de la Escritura".
Es decir, se desarrollan en la realidad, crecen, y cada vez más
en la historia se difunde esta Palabra. Todos podemos estar
agradecidos porque la Madre es una realidad, a todos nos han
dado una madre. Y podemos dirigirnos con mucha confianza a esta
madre, que para cada cristiano es su Madre.
Por otro lado la Madre es también expresión de la Iglesia. No
podemos ser cristianos solos, con un cristianismo construido
según mis ideas. La Madre es imagen de la Iglesia, de la Madre
Iglesia y confiándonos a María, también tenemos que confiarnos a
la Iglesia, vivir la Iglesia, ser Iglesia con María. Llego ahora
al tema de la consagración: los papas - Pío XII, Pablo VI y Juan
Pablo II - hicieron un gran acto de consagración a la Virgen
María y creo que, como gesto ante la humanidad, ante María
misma, fue muy importante. Yo creo que ahora sea importante
interiorizar ese acto, dejar que nos penetre, para realizarlo en
nosotros mismos. Por eso he visitado algunos de los grandes
santuarios marianos del mundo: Lourdes, Fátima, Czestochowa,
Altötting..., siempre con el fin de hacer concreto, de
interiorizar ese acto de consagración, para que sea realmente un
acto nuestro.
Creo que el acto grande, público, ya se ha hecho. Tal vez algún
día habrá que repetirlo, pero por el momento me parece más
importante vivirlo, realizarlo, entrar en esta consagración para
hacerla nuestra verdaderamente. Por ejemplo, en Fátima, me di
cuenta de cómo los miles de personas presentes eran conscientes
de esa consagración, se habían confiado, encarnándola en sí
mismos, para sí mismos. Así esa consagración se hace realidad en
la Iglesia viva y así crece también la Iglesia. La entrega a
María, el que todos nos dejemos penetrar y formar por esa
presencia, el entrar en comunión con María, nos hace Iglesia,
nos hace, junto con María, realmente esposa de Cristo. De modo
que, por ahora, no tengo intención de una nueva consagración
pública, pero si quisiera invitar a todos a incorporarse a esa
consagración que ya está hecha, para que la vivamos
verdaderamente día tras día y crezca así una Iglesia realmente
mariana que es Madre y Esposa e Hija de Jesús.
Fuente:
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/22/internacional/1303478654.html
Titulares
El Papa advierte a los cristianos: “Nos hemos
alejado de Dios”
“Occidente, los países centrales del cristianismo, están
cansados de su fe”
Homilía del Papa en la Misa Crismal
http://www.zenit.org/article-39033?l=spanish
Titulares
Mensajes de Pascua de nuestros Obispos
Mensaje Pascual de Mons. Alberto Sanguinetti, Obispo de
Canelones
PASCUA DE 2011
“EN ESTE DÍA DE LUZ HACEMOS UNA INVITACIÓN A VALORAR A
CADA SER HUMANO Y SU VIDA” |
Mensaje de Pascua del Obispo de Maldonado, Mons. Rodolfo
Wirz
“FELICES PASCUAS ES VIVIR ‘LA AVENTURA GOZOSA Y
ENTUSIASMANTE’ DE ABRIRSE A CRISTO JESÚS, CAPAZ DE
TRANSFORMAR NUESTRA VIDA” |
Mensaje de Pascua del Obispo de Tacuarembó, Mons. Julio
Bonino
CON JESÚS RESUCITADO NUEVAS COMUNIDADES NUEVA HISTORIA Y
LA PASCUA DEL SEÑOR VUELVE A ENCENDER SU LUZ EN NUESTROS
CORAZONES |
Mensaje de Pascua 2011 del Obispo de Florida, Mons.
Martín Pérez Scremini
“LA PASCUA SERÁ UNA CONSTANTE INVITACIÓN DE DIOS A
LEVANTAR LA MIRADA, PARA QUE RECORRER EL CAMINO QUE NOS
LLEVE A SER AUTÉNTICAMENTE NOSOTROS MISMOS”
|
Saludo de Pascua 2011 de Mons. Arturo Fajardo, Obispo de
San José de Mayo
"LA LUZ RESPLANDECE EN LAS TINIEBLAS" |
Mensaje de Pascua del Obispo de Mercedes, Mons. Carlos
Collazzi
¡EL SEÑOR HA RESUCITADO! |
Mensaje del Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, en la
Pascua 2011
“JESÚS RESUCITADO ES LA VIDA” |
Saludos Pascuales de Mons. Orlando Romero, Obispo
responsable de la Catequesis
“CRISTO HA RESUCITADO!” |
Titulares
Mons. Alberto Sanguinetti en la Misa Crismal
“EN EL MUNDO QUE PONE COMO CENTRO… LAS OPINIONES Y DESEOS HUMANOS,
HEMOS DE TENER LA LIBERTAD DEL ESPÍRITU PARA PONER POR ENCIMA DE
TODO EL CULTO AL PADRE Y EL SACRIFICIO DE LA VIDA OFRECIDA A DIOS”
Homilía en la Misa Crismal – 18 de abril de 2011 (Parroquia de San
Isidro de Las Piedras)
Fuente:
http://diocesiscanelones.com/?p=1717
Semana Santa 2011
Titulares
MONS. JAIME FUENTES: “SI ALGUIEN DICE QUE EN
URUGUAY NO HAY FE, ¡QUE VENGA AL VERDÚN!”
Unos 60.000 peregrinos de todos los rincones del país se congregaron
el martes 19 en el Santuario Nacional de Minas para celebrar la
Fiesta de Nuestra Señora del Verdún.
Tras la celebración, el Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes,
publicó en http://www.desdelverdun.org/ : “Después de pasar horas
dando centenares de bendiciones (no exagero), de escuchar
confesiones, de presenciar un desfile ininterrumpido de familias
uruguayas (padres, hijos, abuelos, nietos, primos, sobrinos...) que
iban y venían rezando con sosiego y con mucha fe... Después de todo
esto pensaba: Si alguien dice que en Uruguay no hay fe, ¡que venga
al Verdún! Si alguien piensa que vive en un país laicista, ¡que
venga al Verdún! Si cree que la religión católica no da para más,
¡venga al Verdún! Y un largo etcétera...”.
Texto completo HOMILÍA 19-ABRIL-2011, VIRGEN DEL VERDÚN
Mons. Jaime Fuentes. Obispo de Minas
Fuente:
http://www.desdelverdun.org/2011/04/ven-al-verdun.html
Titulares
Mons. Bodeant en la Misa Crismal en Melo
“SEGUIMOS ACOMPAÑANDO AL SEÑOR, SEGUIMOS CONTEMPLANDO EL AMOR QUE LO
LLEVA A ENTREGARSE POR NOSOTROS, SEGUIMOS ABRIENDO NUESTROS
CORAZONES A LA FE, PARA RENOVAR PROFUNDAMENTE NUESTRA VIDA CRISTIANA
EN ESTA PASCUA”
El Obispo de Melo, Mons. Heriberto Bodeant, celebró el miércoles 20
la Misa Crismal en la Catedral. A pesar del temporal que se desató
en la tarde, casi todos los sacerdotes pudieron estar presentes, así
como la mayor parte de las comunidades parroquiales estuvieron
representadas para recibir los Santos Óleos que son bendecidos en
esta Misa que tiene características únicas, como lo recordó el
Obispo en su homilía.
Semana Santa 2011
Titulares
Misa
Crismal 2011
MONS. MARTÍN PÉREZ INVITÓ A LOS SACERDOTES A SER HOMBRES DE DIOS EN
COMUNIÓN CON DIOS
El Obispo de Florida, Mons. Martín Pérez Scremini, invitó a todos
los consagrados en la Misa Crismal de la Catedral de Florida, a
dejar que sea sólo Dios el motor que mantenga encendida la entrega
sacerdotal, a Ser hombres de Dios en comunión con Dios. Exhortó,
asimismo, al realismo pastoral sabiendo que sólo serán verdaderos
operarios de su mies en la medida en que lo pongan a Él en el centro
de su vida, “desde la comunión con el Señor que nos ha llamado, ser
artífices de comunión entre los hombres y el mundo”.
Finalmente encomendó a todos los sacerdotes a la oración de la
Iglesia y a la maternidad del pueblo del que son pastores.
Después de la Misa Crismal se reunió con todos los sacerdotes,
religiosos y religiosas de la Diócesis en la casa de retiros: “Jesús
buen Pastor”, en donde se compartió el almuerzo.
Semana Santa 2011
Titulares
Misa Crismal en la Diócesis de San José
La celebraciones de Semana Santa de la Diócesis de San José en
http://www.sanjosedemayo.diocesis.ws/
Semana Santa 2011
Titulares |